(2° Samuel 12:13)
Cuando miramos atrás podemos ver alegrías, podemos ver tristezas, pero por algunos momentos nos acordamos de las cosas que hicimos en secreto, las cosas que nadie sabe, que son mejor no recordar. Pero hoy leyendo la palabra de Dios, la Biblia, conocí a alguien que le pasó lo mismo que a vos y a mí. Su nombre era David, un rey a quien Dios le había dado todo, pero aún así fue atraído por la mujer de su prójimo, Urías heteo. Se acostó con ella y lo hirió de muerte a él, con el fin de quedarse con su esposa, Betsabe.Tal vez vos no hayas pasado por lo mismo, o si, siendo atormentado por tu conciencia, sintiéndote acusado por lo que hayas hecho, por tu pecado. Pero un tiempo después de haber sucedido esto, David fue visitado por un profeta, Natán, quien le dijo de parte de Dios que perdería todo, de modo que David reconoció su culpa y así recibió el perdón de Jehová. Yo he cometido varios errores y creo que vos también pero para poder ser libres de la culpa, la acusación de aquello que hicimos en secreto, debemos confesarnos delante de la presencia del Señor. Como venimos trabajando juntos desde principio de año hasta el día de hoy en construir las bases para un año de victoria, es necesario que hoy nos confesemos delante de nuestro Padre Celestial, nos reconciliemos y nos pongamos a cuenta con Él, para recibir la bendición total.Hoy Dios nos da una segunda oportunidad para arrebatar lo que habías perdido: en lo espiritual, en lo material, en lo económico, en lo sentimental, en lo laboral, en lo familiar y en lo que aún no habíamos llegado a obtener, como David. Este es tu tiempo, tómalo. No mires atrás!!
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