miércoles, 3 de marzo de 2010

Entrenados

¿De qué te alimentás? ¿Qué estás comiendo? ¿A quién estás escuchando?
No recibas cualquier alimento, no leas cualquier literatura. Vigilá qué comés.
Cuando Adán y Eva dijeron: “Estamos desnudos”, Dios les dijo: “¿Quién les enseñó que estaban desnudos?”
Los que te enseñan pueden mostrarte tu desnudez o la gloria de Dios; pueden tomar tu vida, transmitirte cosas malas y hasta matar tu fe.
No oigas a todo el mundo ni te dejes enseñar por cualquiera. Entrenamiento no significa encerrarse en un seminario veinte años de la vida, aislándose de todos, para salir y ser alguien que no sabe adonde tiene que ir.
Nosotros tenemos que ser como Pedro y Juan, ellos caminaron cuarenta días con Jesús después de resucitado, y donde iban impartían su entrenamiento, volvían a dar entrenamiento y volvían a recibir entrenamiento.
La fe te acompaña donde la razón te abandona. Por eso, es que debés ser entrenado en tu espíritu, porque el alma te acompaña hasta el día de la prueba pero la fe, te acompaña más allá del día malo. Las emociones te acompañan y te hunden en el momento de dolor, pero la Fe es lo que te levanta y dice: “He caído pero me vuelvo a levantar, siempre Dios abrirá una puerta, Dios está conmigo, nada me separa de Su amor”.
Si no soy entrenado en oír a Dios, siempre haré cosas que Dios nunca me dijo y después… lloraré las penas.
El libro de 2 Corintios 4: 7 dice: “Estamos atribulados en todo, más no angustiados; estamos en apuro, más no desesperados; estamos perseguidos, más no desamparados; estamos derribados, más no destruidos”, ¿qué quiere decir? Pablo está haciendo un contraste entre el alma y el espíritu. Está diciendo: “en mi alma yo estoy atribulado, pero mi espíritu no está angustiado; en mi alma, en mis emociones yo estoy en apuro, pero mi espíritu no está desesperado; mi alma está perseguida pero mi espíritu no está desamparado; mi alma está derribada, pero mi espíritu no está destruido”.
Pablo está diciendo: “Me pasa una cosa por la cabeza, pero me pasa otra muy distinta por el espíritu”.
Hechos 6: 7 dice: “Y crecía la Palabra y el número se multiplicaba”.
Si la Palabra crece en mi espíritu, todo lo de afuera se multiplicará. Si la Palabra crece en tu interior, siempre tu exterior se multiplicará.
La Palabra es una semilla, y vos tenés que hacer que esa Palabra crezca. No lo olvides.
Bendiciones

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Jesus dijo: en Marcos:6:22..Pideme lo que Quieras que te lo Dare..

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