Fue en Belén donde no hubo lugar para que nazca el Salvador, ¿lo sabias?
Es que muchas veces estamos tan preocupados con problemas personales, que la bendición golpea en nuestra puerta, y no la dejamos pasar o no escuchamos. Sucedió que la ciudad estaba repleta de gente, que venía a empadronarse por un edicto que promulgó Augusto César, el Emperador romano.
Los relatos bíblicos dicen que José y María recorrieron toda la ciudad, pero no había lugar para ellos, ni en el mesón, ni en los hogares, pero no porque no tuvieran dinero, es que nadie les ofrecía albergue en su casa. Fue por eso que el Mesías tuvo que nacer en un pesebre. Y agradezco que no viví en Belén en aquella época, porque seguro que hubiera obrado como esa gente.
Quiero confesarte que por muchos años, yo también le cerré las puertas de mi casa, de mi corazón y de mi vida a Jesús, no dejándolo entrar, prohibiéndole que naciera en mí. Hoy entiendo que el "Rey de Reyes" y "Señor de Señores", se hizo pobre, para que nos hiciéramos ricos en él.
Pero el nacimiento del Mesías, fue algo fabuloso; el cielo se movió y la Tierra se revolucionó. Está escrito que las estrellas guiaban a los Magos al pesebre. Huestes celestiales de ángeles dieron aviso a los pastores. Los Reyes en la Tierra vinieron desde el Oriente, preguntando ¿dónde está el Rey que ha nacido?
El poderoso gobernador Herodes convocó a los principales sacerdotes y escribas para consultarlos, luego les dijo: "Cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore." Mateo. 2:8 Con el nacimiento de Jesús todo se conmocionó. Amigo, amiga, quiero decirte que hoy tú puedes tener una Navidad personal, ¿lo sabías? Y te preguntarás ¿pero cómo es eso..?
Te cuento: Es cuando Cristo nace en tu corazón como Señor y Salvador de tu vida. Con una simple oración invítalo a morar en ti. Así como cuando Él nació se revoluciono el cielo y la tierra, quiero decirte que cuando nazca en tu corazón, lo mismo te sucederá.
Esta fecha es muy importante y puede ser el punto de partida para tu nueva vida.
A lo mejor hace mucho tiempo que estás como paralizado o dormido en tus sentimientos, en tus áreas económicas, en la salud, pero todo eso el Señor lo activará, y volverás a empezar.
Acepta hoy a Cristo en tu corazón y verás como todo cambia, dentro y fuera de ti.
Repite esta sencilla oración:
“Ven Señor Jesús, te necesito, te abro las puertas de mi corazón y de mi vida. Te acepto personalmente como mi Salvador. Concédeme experimentar tu amor, tu salvación, tu liberación; dame tu vida en abundancia. Límpiame, purifícame, renuévame, transfórmame. Entra en mi corazón y en mi vida y llénala de Ti. Haz de mí lo que quieres que sea. Protégeme y guárdame."
Si lo has hecho con sinceridad, El Salvador hoy ha tomado el timón de tu vida y te conducirá por aguas tranquilas y te cuidará de las tormentas
¡Feliz Navidad!
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